Algo me falla, no sabría deciros el qué. No soy yo misma. Ni siquiera puedo escribir ni expresarme igual. Me siento vacía, triste. No tengo apoyo por parte de nadie (excepto mis geniales amigos del alma, pero bastante tienen ellos como para llenarles de más mierdas).
Lo mejor de todo es que tengo novio, ¿sabéis? Novio... "eso" que se supone que está a tu lado para ayudarte, para animarte los días, para que cuando amanezca tengas ganas de verle, porque sabes que es un buen momento el que pasas con él, que te apoyará en todo y para todo...
Pues no.
-Si te vas a estudiar fuera, hemos acabado.
-Si te vas de viaje o de conferencias, hemos acabado.
-Si tus estudios son más importantes, hemos acabado.
Y por qué soy tan gilipollas que no soy capaz de decirle yo a él :PUES SÍ, PUTO CABRÓN, HEMOS ACABADO DE UNA VEZ, A VER SI ASÍ SOY LIBRE Y ME DEJAS EN PAZ.
Pero no soy capaz. Sé que la mayor parte de esas gilipolleces las dice en broma, pero me minan. De ahí mis ganas de explotar. Le llamo por teléfono y un muerto está más vivo que él. Y si es que estuviera ocupado haciendo algo, se entiende. Pero no, es un puto Ni-Ni que no se mueve ni en beneficio propio. Y estoy harta. De ahí viene mi devoción por todo ser masculino que no se le parezca en nada al puto vago que tengo por novio. Los emprendedores, con ideas propias, que no sean quejicas, que se sepan adaptar al mundo en lugar de quejarse por todo, trabajadores, ¡¡¡limpios!!! (¿nadie te ha dicho que a los tres días la sudadera ya te canta y camina sola? y no, lavarse el sobaco y volvérsela a poner no sirve de nada, puto guarro).
De ahí mi devoción por mi Sexy-God. No vestirá a la última, per es limpio. No será un guapo de cine, pero es simpático. No le da miedo el mundo, no se esconde, no le da miedo trabajar (por mucho que al puto vago le guste decir que no se le caen los anillos, los tiene por los suelos ya... por eso no se te caen, si es que del suelo no pueden caer más, ¡joder!). El único problema es que yo no soy más que la chica a la que se saluda por las mañanas, en la máquina del café y a la hora de comer en el parque.
Le pedí al 2010 valor, para cambiar mi vida... sé que si yo no pongo nada de mi parte, no sirve de nada pedirle a un nuevo cambio de año...
¿Todo esto a qué venía? Ah, sí, al hecho de que alguien que me lee se ha quejado de que no filosofeo, que ya no me pregunto por la vida, que no muestro los horrores del mundo en actos de denuncia, que me he vuelto fría y egocéntrica, encerrada en mi mundo... que la lucha que seguía parece quedar olvidada y ha dado paso a un diario personal de los dolores de cabeza de una estúpida más.
Siento decirlo, pero la lucha que emprendí la mantengo, sólo que no en mi parte virtual. Cada mañana me aterra ver los crímenes que salen en las noticias (y los peores, los que no salen y son callados), crímenes contra los desvalidos, contra la naturaleza, nuestra madre. Pero esa lucha la llevo a diario, en mi vida real, no en mis locuras y devaneos mentales que vomito en un blog. Tampoco tiene mucho sentido ahora mismo ponerlo todo aquí, ya que de todos los que me leíais, creo que lo seguiran haciendo tres, como mucho. Y eso si es verdad que me leen.
Y no estoy pasando mi mejor momento en la vida. Sí, los 20's, qué época más bonita... según, cariño, según. Tal y como está el mundo, te digo yo que no. No merece la pena empezar a citar la retahíla de problemas que me sacuden ahora, porque el mundo va peor que yo y no son comparables, pero de ahí a que me tachéis de frívola y de egocéntrica, por ahí no paso. Sencillamente no es mi mejor momento, y no quería parecer una emo explicando mi odio hacia la humanidad en este blog. Total, tampoco nadie lo va a leer...
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