En realidad yo ya sabía que no sería nada más, pues mientras estábamos de campaña, mi jefe supremo insistió en que, ya que chuloaparte estaba soltero, podría instalarme en su casa, cosa que chuloaparte recibió con amplia sonrisa y pensamientos calientes. En caso de que las cosas hubieran ido por esos derroteros, yo hubiera llevado un bozal y un látigo, pues nunca se sabe qué perros hay que domar. Pero los derroteros fueron otros.
Tras muchos correos preguntándole por hoteles, hostales y demás, lanzando indirectas muy directas, sus respuestas eran siempre: No lo sé, no soy de aquí. ¿Te crees que no me había dado cuenta que no eres del extranjero? ¡Debería de ser tonta como para no saber que no eres de ahí! !Pero llevas dos años viviendo, luego algún sitio para dormir deberás conocer! Si no es así, entonces es que eres más tonto de lo que pensaba...
Acabé en uno de esos youth hostels tan típicos de europa, en los que no paran de parlotear en alemán toda la noche, y eso que tú quieres dormir. Pero había wifi gratis, y ya que iba cargando con mi portátil poco portátil, al menos podía hacer videoconferencias con casa.
Me encontraba en el extranjero, sin saber ni jota de la lengua del país, la gente sin saber ni jota de inglés, completamente sola, con el chuloaparte. De por sí la idea ya me da escalofríos. El primer día, y como muestra de buena voluntad, me acompañó todo el día, incluida la hora de comer. Me dijo como se pedía la comida, qué comida era comestible y qué era sólo apta para gente del país con estómago a prueba de bombas. Estuvo todo el día encantador. Y por la noche, qué detalle, me acompañó en coche a mi hostal, argumentando que vivía al lado. "Y ya sabes si sales esta noche de fiesta con la gente que conozcas, llámame." Sí, voy a salir la primera noche, con completos desconocidos que confabulan en vete a saber tú que lengua y yo no les entiendo ni jota, pero sí, voy a salir y te voy a llamar. Espérame sentao.
Pues esa primera noche no le llamé porque no salí. Querer, hubiera querido. Al día siguiente, ya no le volví a ver el pelo. Entendí por qué motivo pasó conmigo taaan encantador todo el primer día. Así ya se libraba de mí para el resto de las semanas. Y yo, trabajando en lo mío en condiciones infrahumanas. Quien piense que los científicos tienen una buena vida, que me lo diga a la cara, que se la arreglo primero y luego le enseño por qué le he arreglado la cara a guantazos.
De vez en cuando, él iba apareciendo. Y resultaba frustrante, pues era la única persona con la que podía conversar, pues los demás chapurreaban el inglés pero sufría al verlos hablar, sus caras de esfuerzo eran de película.
El último día, tras una semana desaparecido y yo sin ver a nadie con quien poder intercambiar más de tres frases seguidas, no va el tío y me dice: "llámame por la noche, si ves que no puedes dormir... ven a dormir a mi casa, que eres mi becaria y tengo que cuidarte..."
Bipolar asqueroso, ¿ahora me dices que vaya a tu casa? ¿Tras dos semanas de desesperación, sola, trabajando doce horas diarias, con encierro incluido en el edificio porque no me dijiste a qué hora cerraban y ni siquiera me diste el código de apertura? El puto segurata me confundió con una ladrona y encima no me entendía! Pues te digo algo: ¡Que te den!
Y me fui y le dejé un pitote montado. Ahí acaba mi historia con el chuloaparte. ¿Lo peor? Creo que sólo ha sido un capítulo de mi historia con el chuloaparte, pues parece que en el nuevo curso, tendré que aguantar reuniones con él, y nuevas campañas con él. Ya se las iré contando al teclado de mi ordenador, pues seguro que necesitaré desahogarme mucho mucho cuando deba soportarle.
Ahora sí, me siento mejor. Creo que tras ordenar mi cabeza, le toca el turno a mi armario.
Vendo pulseras decenario, ya me quedan super monas, con un monigote abajo, y de muuuchos colores!! Precios a consultar! Estoy en crisis!!