Más quisiera él y más quisiera yo...
Aclaremos, aclaremos. Una compañera del trabajo aparece y me dice: mira, me han pedido tu teléfono y se lo he dado, a un chico que te ha visto por ahí y le interesas (¿aún se lleva esto de dar el teléfono??). Bien. Error uno: le has dado mi número antes de que yo te dé el visto bueno. Error dos: no pregunté si era guapo (este error me lo hizo ver un compañero, pero tuvo toda la razón). A ver, es un nuevo tío que conozco, quizá posible amante (jaja, ojalá) ¿y no pregunto si está bueno? Sí, es superfrívolo, pero no me digáis que el mundo no se mueve así. Y en este caso tengo el culo salvao, que él me ha elegido por el mismo motivo.
Seguimos explicando: Total, le acepto en FB (qué impersonal se ha vuelto el mundo!) y me cuenta que me lleva viendo desde hace meses por mi amada universidad, y no se ha atrevido nunca a decir nada. Juas. Y la excusa era ésta. ¿Cuál? Me la reservo. Lo que cuenta es que ha tenido el valor. Punto positivo. Ahora, entrar por la vista, no entra, de buenas a primeras.
Pero un poco de grimilla sí que me da... vamos a ver, o sea que me llevas viendo por ahí, vete tú a saber desde cuándo, conociendo cuándo entro, cuándo salgo, cuándo desayuno, cuándo como, controlándolo todo y no me dices nada? A saber cuántos iguales habrá por el mundo, que te persiguen sin saberlo!
Bueno, pronto lo conoceré en persona. Mira, que sea lo que el destino quiera. Espero que al menos sea majo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario