martes, 7 de diciembre de 2010

Houston, tenemos un problema...




Me encuentro aburridísima, con faena por hacer y con mucho sueño. No sería raro si no fuera puente, estoy de vacaciones y normalmente no tengo tiempo para aburrirme...


He tenido una semana complicada... me la he pasado viajando, y podía haber sido más.

(¡Ay! No sé qué me está pasando... me cuesta incluso escribir aquí... ya no me sirve ni como terapia... creo que releeré entradas para inspirarme...)

Entradas releídas, a veces me sorprendo de mi propia chispa. Bueno, como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes...

Tema pipiolo: seguimos de montaña rusa. He estado a punto de romper con él, pero a puntísimo. Y CASIIII...!!! Pero no. Soy una tremenda y enorme IDIOTA. Cuando ya no podía estar más decidida, y no podía ya echarme atrás, le dije "las palabras", las tres putas palabras: Tenemos que hablar. Y NO, mi cabecita no quiere aceptar que en términos hablados, su maldita dialéctica me da mil vueltas. Y su demagogia, ya ni te cuento. Y empezó a hablar, con su vocecita, sus lagrimitas, y acabó haciéndome creer que le quiero. Y así hemos estado ¿una semana y media? La suerte que ha tenido ha sido que no nos hemos visto tanto como antes solíamos hacer (es decir, como antes yo solía malgastar mi preciado tiempo...) y por suerte he ido más a mi bola, aunque no tanto como me habría gustado hacer...

Además, mi mente debilucha pensó que sería triste no encontrar novio en la vida, que me quedaría sola, más sola que la una, y que sería una pena no ver mundo (porque sola no se puede ver mundo, ¿sabes?) y que era más bonito ver mundo en compañía de tu pareja... ¡A VER, NIÑA! ¿Pero se puede saber qué sarta de gilipolleces son éstas? Total, que aquí estoy, montaña rusa arriba y abajo, cada vez más abajo y abajo, y hasta las trompas de Falopio de mi novio. Pronto estaré hasta los ovarios, pero entonces será cuando rompa y le den por culo, y esta vez no habrá conversaciones ni "tenemos que hablar" que valgan, es decir: ROMPEMOS, y punto. Oh, que a gusto me quedaré.

Me lo dijo un compañero, que por qué no lo mandaba a la mier... Y me decidí a hacerlo... pero ya habéis leído. Y otro compañero también me lo dijo... mismo resultado. Y mi jefe no quiere decírmelo porque dice que en el trabajo hay un síndrome que hace que todo el mundo que entra con pareja la pierda mientras trabaja. Y que a la gente que se lo recomendó, lo cumplió a rajatabla... Yo no sé cómo acabaré. Loca, eso sí lo sé.

Tema chuloaparte... ¿Quién se pensaba que ya estaba olvidado? Craso error, amigos míos. En mi vida, hay algo de lo que no me daba cuenta, y es que todo en mí es cíclico. Con mi pipiolo, arriba, abajo, arriba, abajo y repetimos. Con mis ex, también. Y éste, ser en situación difícil de describir para mí, pasa lo mismo. Otra cosa que no creía darme cuenta es que cuando se me mete algo entre ceja y ceja, ya puede acabarse el mundo, que lo acabo consiguiendo (más claro ejemplo no puede haber: ¿Dónde estoy trabajando?¿De qué?¿En qué grupo y bajo el mando de quién? No es por chulear, pero... ja ja ja) Retomando el tema, que hoy me voy por los cerros de Úbeda... Cuando al inicio del post he dicho que he viajado, me refería a que he ido a ése lugar bonito del extranjero en el que paso de ser la becaria de mi jefe a la "becaria" del chuloaparte. Hay un rato a coche, y además si contamos que el día anterior me había hecho 800 kms de ida y vuelta para recoger muestras, podéis figuraros mi cansancio mental. Aparte había tenido un día de confesiones íntimas con mi jefe, que por suerte es colega/papá. Esto me vino bien, porque me pude sincerar, preguntarle dudas, espinitas que tenía, y apacigüé su curiosidad sobre mí y el chuloaparte. Luego estaba relajada y en equilibrio con el mundo, y por lo tanto mi experiencia con el chuloaparte fue mejor de lo que esperaba.

Bueno, pues nada más llegar le tengo que llamar, aparece al rato, me proporciona lo que necesito y ¡a trabajar! ¿Cómo, que... te vas? Bueno, pues tú te lo pierdes, me quedo con tu compañero, que es feote pero la mar de majo. Y cuando he acabado y necesito las llaves de su laboratorio... ¡Oh, no está! Llamándole, descubro que acaba de salir del gimnasio (¡Oh, mente calenturienta, no empieces ya!) Y me propone quedar para comer... ¡Ay, mente calenturienta, tú te lo quieres comer a él! Y comimos juntos en el bar... él me habló, puso ojitos, yo babeé, no fui capaz de hablar mucho, balbuceaba... lo típico, vamos. Se levantó y pude cerciorar que en el gimnasio trabaja bien... sí sí, su culito redondo me lo confirmó.

Y aquí es donde "Houston, tenemos un problema". Esta niña se ha pillado. Me pidió ir a su despacho y lástima que lo comparte, oye. ¡Qué mala pata! Mientras él me hablaba yo tenía fantasías eróticas sobre su mesa, su silla, la mesa de los compañeros... incluso el tejado de enfrente. Por suerte volví al sitio, volví al momento y al lugar en el que teníamos la conversación y ¡fui capaz de socializar, mantener conversación y contestar inteligentemente a algunas cosas! No os riáis de mí, es mucho. Hice un gran avance, del que me enorgullezco (qué triste, sí, lo sé). Luego, para variar, me halagó un poquito, reconoció mis méritos (estar donde estoy, siendo tan joven, y cuánto me lo estoy trabajando, ¡no a él, mentes calientes!) y lo bien que bailo, las fotos y vídeos que aún conserva de mí... Regalándome la oreja, vamos.

Nos tuvimos que despedir (¡sígueme, ven conmigo, no me dejes ir, hazme volver mañana!) pero tuvo un gran detalle, y es que no me hizo volver a hacer quilómetros para acabar el trabajo (¡gracias, majo!). Mirándolo fríamente pa'mi ombligo, fue una putada. No me tuve que quedar, no pudo surgir nada... Hostias, la próxima vez, te pido de salir de fiesta, ¡y lo que surja!!

Porque volver, volveré. Ya encontraré la excusa. (¡Entre ceja y ceja, avisado queda!)

Y por tierras conocidas, al día siguiente, se asombraron al verme. Un compañero me preguntó que si no me había liado con él. "Vaya", contestó. "Te ha tirado la caña?" Emmm... no tan descaradamente... "Quizá es que no le interesas ya..." Me jodió el resto de la mañana. Aún hoy me devano los sesos preguntándome si es verdad (y rogando por que no lo sea...) El jefe se asombró y me preguntó que si venía entera. Vaya, creo que les defraudé.

Mi gran y sabia consejera y amiga vota a favor de un pequeño affaire con chuloaparte. Yo estoy con ella...

Como siempre, este es el final de mi gurruño de ideas, todas apegotonadas. Qué saco en claro:

- Debo dejar a mi novio (a lo tonto a lo tonto va a hacer un año que lo digo, al menos ahora me lo he y se lo he planteado seriamente).

- Soy una cobarde gilipollas. (Ver punto anterior)

- Chuloaparte me pone. Por eso debo cambiarle el nombre. No me gusta que el objeto de mis sueños eróticos se llame así. Se aceptan propuestas.

- La cantidad de mis sueños eróticos (y la calidad) va en aumento.

- Sigo siendo la misma pardilla de siempre.

- Soy afortunada, desde el punto de vista laboral. Incluso velan por mi estabilidad sexual.


- Debo buscar una excusa para volver. Y una vez allí, ¡joder! Literalmente. Echarle huevos, ovarios, ¡de una puta vez!

Mi vida es demasiado complicada. Pero quiero que lo sea más! Así es más interesante!! Ale, a soñar con él.

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